Planeta Educativa - La mejor hora de entrada al colegio para adolescentes entre 13 y 16 años es las 10 am


La mejor hora de entrada al colegio para adolescentes entre 13 y 16 años es las 10 am

En Chile, la opción de retrasar el horario escolar es propia de cada establecimiento. El traslado y el transporte público en hora punta también pueden incidir en el desempeño académico.

P ara los escolares ya se acabó la temporada de poner la alarma antes de las ocho de la mañana. Sin embargo, muchos especialistas creen que esa costumbre debería acabarse para siempre.

Recientemente, un estudio de la Universidad de Harvard y la Open University publicado en la revista “Frontiers in Human Neuroscience”, determinó que la mejor hora de entrada al colegio para adolescentes entre 13 y 16 años es las 10 am.

Mientras más tarde entren los escolares en etapa adolescente -concluyó el análisis- mejor salud y rendimiento académico tendrán. Aunque es una afirmación conveniente para justificar unas horas más de sueño, la verdad es que la razón viene directamente de la ciencia que estudia los ritmos biológicos: la cronobiología.

Despertar al reloj biológico

Esta ciencia estudia el reloj biológico, un sistema que está en el cerebro y que ordena todos nuestros procesos según la hora del día a la que deben ocurrir para que el cuerpo se mantenga funcionando sincronizadamente.

Para que el cerebro despierte, es esencial por ejemplo, que vea la luz de la mañana. Esto no ocurre cuando los estudiantes deben levantarse a las 6 am, cuando aún está oscuro.

Javiera Castro, doctora en Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile, comenta que los adolescentes tienen comportamientos más nocturnos que diurnos. Eso, al contrario de los niños. La hipótesis más extendida es que esto se produciría debido a cambios producidos por las hormonas sexuales en el cuerpo de los jóvenes.

“Así, si un adolescente entra al colegio a las ocho debe despertar a las seis para poder llegar a sus clases, pero a esa hora su cuerpo no está lo suficientemente activo aún, por lo tanto pueden estar adormilados, poco atentos y eso puede afectar a su rendimiento escolar”, dice Javiera.

El neurólogo inglés Paul Kelley -por años investigador del Instituto del Sueño y Neurociencia Circadiana de la Universidad de Oxford- comenta que consistentemente estudios han demostrado que una entrada tardía al colegio mejora índices de enfermedades, depresión e incluso, consumo de drogas.

“Estar descansado es vital para el aprendizaje humano, y es uno de los hallazgos de Estados Unidos más importantes en los últimos 30 años. La necesidad biológica de estar descansado probablemente se explique mejor en comparación con la conducción. Cualquier conductor se convierte en un conductor peligroso cuando está cansado”, dice Kelley.

Durante cuatro años los investigadores a cargo de Kelley recolectaron datos de 2.049 estudiantes de entre séptimo básico y segundo medio del mismo colegio estatal de Inglaterra. El nombre del establecimiento se omitió en las conclusiones para proteger su intimidad.

Durante los dos primeros años del estudio modificaron el horario de entrada a las diez y luego, durante el tercer y cuarto año de estudio, lo revirtieron nuevamente a las 8.30 horas.

Tras analizar los resultados, el doctor Kelley y su equipo se declararon “impactados”: las ausencias por enfermedades disminuyeron en un 50% durante el tiempo en que los alumnos entraban a las diez de la mañana.

También durante el periodo de entrada tardía, los alumnos subieron en 12 puntos porcentuales su rendimiento en pruebas estandarizadas locales tipo SIMCE. Todo un gol para el establecimiento inglés, que solía obtener puntajes menores al promedio nacional en las mediciones de ese país.

“El motivo de la mejora es que incluso los jóvenes que duermen hasta tarde tenían suficientes horas de sueño con el comienzo de clases a las diez de la mañana. No hay ninguna medida que las escuelas o el país puedan implementar que tenga tanto impacto sin cambiar la entrada al colegio. A más del 80% de todas las escuelas de Estados Unidos se les está pidiendo que cambien sus horarios para los adolescentes, por lo que Chile no está solo en esto”, dice Kelley.

Un tema de calidad de vida

Aunque muchos estudios indican los beneficios de entrar después de las nueve de la mañana al colegio, en Chile nunca se ha legislado al respecto. La única vez que se propuso algo similar, fue el 2007.

En ese entonces, la ministra de Educación, Yasna Provoste, se comprometió a analizar la posibilidad de que algunos colegios iniciaran sus clases a partir de esa hora. Sin embargo el fin era otro: descongestionar el sistema de transporte. La medida finalmente no prosperó.

En nuestro país, la decisión de a qué hora comenzar las clases es una opción que recae en cada colegio. Los establecimientos educacionales solamente están obligados a impartir el currículo impuesto por el Ministerio de Educación.

Verónica Lillo, académica del Departamento de Aprendizaje y Desarrollo de la Facultad de Educación de la Universidad Católica, cree que el tema del descanso es uno entre varios factores que inciden en el aprendizaje, pero recalca que el tema del transporte no es menor para la calidad de vida de un estudiante.

“No hay que generar la expectativa de que porque entren más tarde van a aprender más. Lo que es muy favorable es que ellos se movilicen en una hora que no sea la del taco, porque esa hora sí es un factor causal de estrés. Entonces, para la calidad de vida es mucho más placentero el traslado y el despertar”, dice Lillo.

La (confusa) luz de las pantallas

Aunque retrasar la entrada al colegio es un tema que se está discutiendo con fuerza en Estados Unidos, mientras no se pueda ejecutar en Chile, la recomendación para los adolescentes es otra: dejar los aparatos electrónicos, al menos, media hora antes de acostarse.

“La luz de estos aparatos engaña al reloj biológico haciéndolo creer que aún es de día y por lo tanto las personas permanecen activas, se duermen más tarde y como al otro día deben levantarse temprano por sus obligaciones, tienen sueño por dormir poco”, dice Javiera Castro.